sábado, 20 de noviembre de 2010

Poesia: Musica Favorita o "Tubular Bells"

Música favorita o “Tubular Bells”

Un ligero sentimiento comienza a flotar,
deja vibrar el aire en la corriente de la luz.
Sonidos en forma de pirámide
llegan hasta el sol
que descansa apenas sobre el mar.
En lo alto sobre el mapa del cielo
se forma un puente de música y sueños.
Desde la puesta del sol
hasta la luna que se balancea en la cima de la montaña,
desfilan los distintos sonidos sus posibilidades de ser escuchados.
Al ritmo variable de las guitarras murmuran las olas
que llegaron desde lejos,
rompen contra la existencia de las rocas.

Grandioso,
ningún poder del mundo podría medirse
con la fuerza que se presenta ante mi.
Por todas partes,
de las montañas, del sol, del mar,
todo el horizonte un torrente.
Suenan las campanas acompañadas por sus hermanas,
las guitarras, flautas, harpas,
las finas voces del ser humano,
todas actúan a la sombra de las campanas.

Campanas turbulentas,
en estos instantes nada es como antes.
Desde el abismo del horizonte se elevaron hacia arriba,
reflejándose en el centellear del agua los sonidos dorados.
Sobre todo el mar se expandieron
mil colores de bellas sinfonias,
se hicieron milagros reales,
arcos iris sin palabras.
Los que querían comprender esa música
tenían que poder leer a través de un muro
los libros de notas del viento
y distinguir
entre las manos adelantadas de un gran sueño
y de la telaraña que induce a resignarse.

Ahora estoy aquí,
en la orilla,
escuchando la música
cuyo origen, de eso estoy convencido,
proviene de la fortaleza británica,
de una isla que resiste a los ataques atlánticos.
Sentado allí, en Britania,
en verdes tierras celtas,
compone un hombre lo que siente
y tal vez observa a sus meridionales vecinos celtas.
De el resultan nuevos mundos musicales
para los que quieren entrar y vivir en ellos.

Desde aquí,
siempre escuchare,
dejare pasar todos los diluvios sensoriales sobre mi.
Continuaran los dorados golpes de las campanas solares,
brillando con el astro rey.
Los sonidos claros de las gaitas son llevados por la nostalgia.
Las fabulosas harpas dejan descender los pájaros hasta mi mano
para iniciar un recuerdo lineal sobre las guitarras de madera.

Vendrán nuevas melodías,
vendrán viejos deseos,
las lámparas se encenderán.
La música,
un hierro torcido en forma de triangulo,
la música permanecerá en las nubes,
indestructible.
La música no morirá,
se expande con la eternidad infinita.

Avaherz

1 comentarios:

Sandra Gutiérrez Alvez dijo...

porque siempre vuelve la música del alma...